IA Global

IA en América Latina: los datos que revelan una brecha que crece en lugar de cerrarse

América Latina y el Caribe se encuentra en una paradoja incómoda: representa el 14% del uso global de inteligencia artificial, pero apenas invierte el 1,12% de los recursos que el mundo destina a esta tecnología. Cuando lo contrario debería ocurrir, cuando el interés debería traducirse en oportunidad.

El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, coordinado por CENIA y CEPAL, acaba de revelarlo con datos contundentes. Y lo que más llama la atención no es lo que refleja de nuestra región en este momento, sino lo que anticipa sobre nuestro futuro si no actuamos ahora.

La adopción masiva que no se convierte en innovación

Hace tres años, cuando ChatGPT llegó al mercado, América Latina fue testigo de una adopción sin precedentes. Los usuarios de la región comenzaron a explorar herramientas de IA generativa con una velocidad que ninguno esperaba. Hoy, en 2025, nuestros ciudadanos representan entre el 15% y el 20% de las descargas globales de aplicaciones de IA.

Esto suena bien. Pero hay un pero enorme.

Mientras consumimos intensamente soluciones de IA finales —ChatGPT, Gemini, Claude—, apenas producimos. El 78% del tráfico de la región hacia soluciones de IA proviene de herramientas de consumo final. Solo el 22% va hacia APIs, modelos abiertos, plataformas de desarrollo o código abierto. El mundo, en contraste, tiene un 74% de IA generativa de consumo final y un 26% en desarrollo y integración.

Traducción: mientras el planeta aprende a construir IA, nosotros aprendemos a usarla. Y eso es un problema silencioso pero fatal.

La fuga de talento que nadie menciona en las conversaciones públicas

Costa Rica lidera la región en concentración de talento especializado en IA. Chile, Brasil, Uruguay y Colombia le siguen. Pero todos, sin excepción, enfrentan el mismo fenómeno: la fuga acelerada de profesionales hacia ecosistemas más maduros.

Entre 2022 y 2025, la brecha entre la concentración de talento latinoamericano y la del promedio mundial no solo se mantiene, sino que se amplía. Argentina y Venezuela sufren las pérdidas más visibles. Pero es un síntoma generalizado: nuestros mejores especialistas se van porque las oportunidades de carrera y los salarios ofrecidos localmente simplemente no compiten.

El dato es más alarmante cuando se observa que la región pierde talento justo en el momento en que más lo necesita. Es como si Latinoamérica estuviera pagando la educación de sus mejores mentes para que otros países cosechen los frutos de su expertise.

Estrategias nacionales que son documentos, no planes

Nueve países han publicado estrategias nacionales de IA. Suena bien. Pero aquí viene el giro: solo una minoría de estos documentos tiene presupuesto asignado, plan de acción claro o indicadores de impacto. Y siete países de la región aún no tienen ni siquiera una hoja de ruta.

Lo más grave: mientras la región se compromete públicamente con declaraciones internacionales como la Declaración de Santiago sobre IA Responsable, esos compromisos no se traducen en acciones concretas en casa. La ciudadanía está ausente de estas discusiones. Los debates siguen siendo cosas de gobiernos, empresas y academias. El ciudadano de a pie no participa en las decisiones que moldearán la IA que usa todos los días.

Aquí es donde se abre la complejidad: sin participación democrática real, sin anclaje en necesidades locales, las estrategias corren el riesgo de convertirse en visiones declarativas con escaso impacto y poca legitimidad.

Lo que el documento desarrolla en profundidad

El ILIA 2025 no es solo un reporte de números. Es un análisis exhaustivo que:

  • Desglosa cómo tres dimensiones clave —Factores Habilitantes, Investigación/Desarrollo/Adopción y Gobernanza— definen el ecosistema de IA en cada país.
  • Presenta 28 casos de uso de IA en participación ciudadana en América Latina (aunque 8 países no reportan ninguno).
  • Analiza las dinámicas de contratación y migración de talento con metodología de LinkedIn, mostrando flujos netos de pérdida en casi todos los países.
  • Propone una vía colaborativa abierta basada en código abierto, datos comunes e infraestructura compartida.
  • Documenta la industria de centros de datos sostenibles y su potencial como palanca para soberanía digital.

Lo que el documento no ofrece son respuestas mágicas. Lo que sí ofrece es evidencia rigurosa de dónde estamos y por qué urgir a la acción.

La pregunta que América Latina no puede eludir

¿Puede una región que consume el 14% de la IA mundial conformarse con invertir solo el 1,12% en desarrollarla? ¿Seguiremos siendo consumidores netos de una tecnología que ya está transformando educación, salud, justicia y economía?

O, dicho de otra forma: mientras dormimos, ¿alguien más está decidiendo cómo la IA se integra en nuestros sistemas públicos, nuestras universidades, nuestros juzgados?

Descargá el ILIA 2025 para revisar el análisis completo por país, los casos de éxito regional, y las propuestas concretas para una IA colaborativa, abierta y soberana en América Latina. Es el diagnóstico más exhaustivo del ecosistema regional de IA hasta la fecha.

Conclusiones accionables

La ventana de oportunidad no es infinita. Mientras esta región crece en adopción pero retrocede en innovación, el mundo avanza. Lo que importa ahora es:

  • Operacionalizar las estrategias nacionales con presupuestos reales, metas medibles y gobernanza multisectorial.
  • Invertir en infraestructura compartida de cómputo y datos como bien público digital.
  • Retener talento mediante políticas de carrera, salarios competitivos y oportunidades de investigación de frontera en territorios locales.
  • Llevar la IA a los procesos democráticos, no como herramienta de optimización, sino como mecanismo para profundizar la participación ciudadana.
  • Fortalecer la cadena abierta: código abierto, modelos abiertos, datos abiertos, infraestructura abierta.

El ILIA 2025 es la brújula. Lo que haga la región con esa brújula en los próximos 24 meses determinará si somos protagonistas o espectadores de la IA del futuro.